Los kanjis más difíciles del japonés: nivel experto

El kanji con más lecturas, el pronombre que solo usa el emperador y el examen que suspenden los japoneses: bienvenido al nivel experto de los kanjis.

Una mesa de estudio japonesa tradicional con pincel, tinta, un diccionario antiguo y hojas de papel washi que muestran los kanjis complejos '生', '驚' y '五月雨'
El estudio de los kanjis expertos: donde la dificultad no son los trazos, sino las múltiples lecturas y el contexto histórico

Pregunta a un occidental cuál es el kanji más difícil y te señalará el de más trazos. Pregunta a un japonés y te dirá otra cosa, porque los trazos se memorizan, pero las lecturas se sufren. La verdadera dificultad del japonés escrito no está en los caracteres barrocos de veintinueve trazos, que ya tienen su propia guía entre los kanjis más expresivos: está en los caracteres con seis pronunciaciones, en las palabras que se leen por capricho histórico y en un examen que los propios nativos suspenden en masa.

Esta guía es una visita al ala de máxima seguridad del idioma: los kanjis más difíciles de verdad, los del nivel experto. No para asustar, sino al contrario: conocer los monstruos les quita el misterio, y alguno, ya verás, hasta cae simpático.

生: el kanji más fácil es el más difícil

La paradoja suprema del japonés: el carácter más difícil del idioma es uno que se aprende la primera semana. 生 (vida), cinco trazos de nivel N5, es el kanji con más lecturas del japonés: sei, shō, ikiru, umu, nama, ki, haeru y la lista sigue, superando con holgura la docena de pronunciaciones según el recuento y disparándose si se cuentan los nombres propios. La misma forma se lee distinto en 先生 (maestro), 生まれる (nacer), 生ビール (cerveza de barril) y 芝生 (césped).

La lección que 生 enseña al estudiante avanzado es la regla madre de todo el nivel experto: en japonés no se leen kanjis, se leen palabras. Quien intenta memorizar las doce lecturas de 生 como lista pierde el tiempo, y quien aprende las treinta palabras más comunes que lo contienen no necesita la lista. La dificultad, mirada de frente, era un problema de enfoque.

朕 y 璽: los kanjis que solo usa una persona

La lista oficial de kanjis de uso común esconde un rincón surrealista: caracteres que están en ella por imperativo constitucional y que el 99,9% de la población no escribirá jamás. 朕 (chin) es el pronombre nosotros mayestático: el yo que solo puede usar el emperador. 璽 (ji) es el sello imperial, diecinueve trazos para nombrar un único objeto físico que existe en un único palacio. Y 虞 (osore), el temor a que algo ocurra, sobrevive casi en exclusiva en lenguaje jurídico.

Los tres están en la lista oficial porque aparecen en la Constitución japonesa, y la lista debe cubrir todo documento de Estado. Son la aristocracia inútil y encantadora del temario: saber reconocerlos no te servirá en el supermercado, pero en una sobremesa de estudiantes avanzados valen su peso en anécdota.

Kanken nivel 1: el examen que suspenden los nativos
El Kanji Kentei, el examen nacional de kanjis de Japón, tiene un último nivel que exige unos 6.000 caracteres, el triple de los de uso común, con escritura a mano incluida. La tasa de aprobados ronda históricamente el 10% o menos, y quienes se presentan son japoneses nativos y voluntarios. Existe gente que lo aprueba repetidas veces por afición, una élite de atletas del trazo con sus propios programas de televisión. Consuelo para el estudiante extranjero: el techo del idioma queda lejos para todos.

Jukujikun: cuando los kanjis no se leen

El tercer círculo de la dificultad son las palabras donde la pregunta cómo se lee este kanji no tiene respuesta, porque no se lee: se sabe. Se llaman jukujikun, lecturas asignadas a la palabra entera y no a sus caracteres. 大人 (otona, adulto) no se compone de las lecturas de grande y persona. 今日 (kyō, hoy) tampoco. 土産 (miyage, el regalo de viaje), 海女 (ama, la buceadora tradicional) y la poética 五月雨 (samidare, la lluvia de principios de verano) funcionan igual: la palabra es más antigua que su escritura, y los kanjis se le pusieron encima como un traje.

Para el nivel experto, los jukujikun son el recordatorio definitivo de que el japonés escrito es un acuerdo histórico y no un sistema lógico. Se aprenden como se aprende el vocabulario de cualquier idioma: palabra a palabra, con cariño y resignación a partes iguales. La buena noticia es que son un grupo cerrado y razonablemente pequeño, y que las más frecuentes (hoy, adulto, fruta, mañana) las habrás absorbido sin darte cuenta mucho antes de saber que tenían nombre técnico.

Y como en todos los niveles, los gemelos. 微 (bi), lo diminuto, y 徴 (chō), la señal, se diferencian en un detalle interior que exige buena vista y mejor fuente tipográfica. El primero forma 微妙 (bimyō, esa palabra maravillosa para decir que algo está raro sin comprometerse) y el segundo 特徴 (las características) y 徴収 (la recaudación de impuestos). Confundirlos convierte una sutileza en una factura, error con moraleja incluida.

Los expertos accesibles: 驚, 魅 y 麓

No todo el nivel experto es sufrimiento administrativo: hay caracteres avanzados que se hacen querer. 驚 (odoroku), asombrarse, pone un caballo espantado debajo de la composición, y la imagen del respingo es tan exacta que se memoriza sola. 魅 (mi), la fascinación, lleva el radical del demonio: el encanto, en japonés, embruja literalmente (魅力, el atractivo, es poder de hechizo). Y 麓 (fumoto), el pie de la montaña, apila dos árboles sobre un ciervo: el bosque bajo donde pastan los ciervos, un paisaje entero en diecinueve trazos. El nivel experto, cuando quiere, escribe poesía.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el kanji más difícil del japonés?

Depende del criterio: por trazos, 鬱 (29) es el más complejo del uso común y el legendario taito (84) el récord absoluto. Pero por dificultad real, los nativos suelen señalar a 生, un carácter de primaria con más de una docena de lecturas según la palabra: la dificultad japonesa está en las lecturas, no en el dibujo.

¿Qué es el Kanji Kentei?

El examen nacional de aptitud en kanjis de Japón, con niveles desde primaria hasta el temible nivel 1, que exige unos 6.000 caracteres con escritura a mano. Su tasa de aprobados ronda el 10% pese a que se presentan sobre todo nativos aficionados. Es la prueba de kanjis más dura que existe.

¿Qué son los jukujikun?

Palabras cuya lectura pertenece al conjunto y no a los kanjis individuales: 大人 (otona, adulto), 今日 (kyō, hoy) o 土産 (miyage, regalo de viaje) no pueden deducirse carácter a carácter. Son palabras japonesas antiguas a las que se les asignaron kanjis por significado, y se aprenden como vocabulario.

¿Por qué hay kanjis oficiales que nadie usa?

Porque la lista de uso común debe cubrir los documentos de Estado: 朕 (el pronombre exclusivo del emperador), 璽 (el sello imperial) y 虞 (el temor jurídico) están en ella por aparecer en la Constitución. Son caracteres de circulación casi nula que todo japonés aprende a reconocer y casi ninguno escribe.

Hasta el gran calígrafo tuerce el pincel


El consuelo oficial del idioma para los días duros es 弘法にも筆の誤り (Kōbō ni mo fude no ayamari): hasta Kōbō Daishi comete errores de pincel. Kōbō Daishi, el monje fundador del budismo Shingon en el siglo IX, es el santo patrón de la caligrafía japonesa, el hombre del que se decía que escribía con cinco pinceles a la vez. Y la leyenda cuenta que, en efecto, se equivocó: al rotular una placa para la puerta del palacio imperial olvidó un punto del primer carácter. Su solución fue muy suya: lanzó el pincel desde el suelo contra la placa ya colgada y completó el punto a distancia. El refrán conserva la primera mitad de la historia, el error, porque para eso lo usamos todos. La segunda mitad, el pincel volador, queda para los días en que haga falta creer que también los errores tienen arreglo con estilo.

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